Muros de pago en los medios, ¿financiación editorial o el camino hacia el periodismo de calidad?

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Muros de pago en los medios, ¿financiación editorial o el camino hacia el periodismo de calidad?

A nadie le parece descabellado invertir al menos 12€ mensuales en Netflix por ver series y películas. Ni siquiera sumar otros 8€ al mes para el contenido de HBO. Qué hay de Disney+, ¿quién no ha caído durante el confinamiento? Incluso Spotify, ¿10€ al mes por toda la música del mundo? Quiero.

Pagamos para ver por undécima vez Friends, para tener el catálogo de Pixar y que los más pequeños – y no tan pequeños – estén un rato entretenidos y para ponernos en bucle el último temazo de Anuel AA. Ahora, cuando hablamos de pagar por contenido en medios de comunicación online no lo tenemos tan claro. Si pagamos por todas las plataformas que consumimos, ¿por qué no hacerlo también con las periodísticas?

Tan solo un 10% de los consumidores de medios ha pagado por noticias digitales. Así lo reflejan los últimos estudios al respecto, que señalan que esta cifra lleva estancada desde 2015 y que, además, el pago por prensa impresa continua con tendencia a la baja.

La razón: hasta la llegada de Internet, la televisión y la radio se erigían como los grandes medios de uso totalmente gratuito. En ese nuevo mundo digital, las grandes cabeceras comenzaron a ofrecer su contenido gratis y surgieron cientos de medios y webs de información general y especializada. Desde entonces, el conglomerado de los medios de comunicación lucha por reinventarse y redefinir su modelo de trabajo y de negocio, buscando rentabilizar cada click a la noticia del día.

Además, la alternativa de la publicidad digital está prácticamente dominada por Facebook y Google, que acumulan más del 65% de la inversión en digital, lo que complica la supervivencia por esta vía de financiación y hace que los medios opten por implantar modelos de suscripción.

No obstante, pasar de la información gratuita a los contenidos de pago es un camino complejo que requiere de muros de pagos progresivos para poder ofrecer una propuesta de interés a los lectores, siendo ellos mismos conscientes de que reciben ese valor añadido.

Suscripciones contra con las fakenews

Un estudio publicado por la compañía de software Zuora cifraba en hasta un 110% el incremento de suscripciones, a nivel global, que han registrado los medios de comunicación desde el inicio del COVID-19. La necesidad de permanecer constantemente informados y de tener acceso a datos actualizados ha llevado a lo usuarios a demandar contenidos de calidad, aún siendo de pago.

En una realidad en la que cada vez se generan más bulos y fakenews, más si cabe en un contexto de crisis como en el que se desarrolla el panorama informativo actual, los lectores buscan credibilidad, profesionalidad y una mirada crítica que les mantenga al tanto de lo que sucede en el mundo.

En este sentido, las suscripciones y contenidos de pago en los medios de comunicación puede ser una vía interesante para combatir las fakenews. Alejado de la inmediatez y las informaciones elaboradas con prisa, el modelo que se busca tiende hacia una información más trabajada, analizada en profundidad, contrastada, que aporte un valor real a los lectores que pagan por ella.

Además, si se tiene en cuenta que la publicidad no sería la única vía de financiación de los grupos editoriales y los medios independientes, la viabilidad para mantener a una redacción amplía, con una red de periodistas especializados, así como firmas importantes que aporten su visión y perspectiva de los hechos, es mayor.

A priori, las suscripciones y el método de pago se plantean como la salvación de los grupos editoriales, pero puede ser una alternativa a la precariedad y los sueldos tan bajos del sector.

¿Cómo funcionan los muros de pago?

A pesar de que lo ideal sería que los medios de comunicación pudieran tener una fuente de financiación estable e independiente de sus contenidos, la realidad es que es casi imposible mantener un periódico únicamente de la información que emite. La búsqueda de recursos complica el panorama mediático, concentrando a las principales cabeceras en grandes grupos editoriales. Tenemos muchos medios, pero poco plurales.

Como consecuencia, los medios recortan costes. Las redacciones son multitarea e, incluso, hay periodistas multimedio que trabajan para más de una publicación del mismo grupo. Asimismo, se priorizan estrategias de marketing y contenido de entretenimiento a la labor puramente informativa.

Ante esta situación, los medios han reinventado sus modelos de ingresos directos, necesarios para retomar la actividad periodística. Entre los pioneros, los internacionales The Wall Street Journal, Financial Times y The New York Times, con un sistema de pago de gran éxito a día de hoy.

La mecánica es sencilla: creación de experiencias y personalización para la diferenciación. Con la personalización de los contenidos, adaptada a los gustos de cada lector, el medio busca ofrecer un valor añadido. Desde newsletters temáticas, resumen de noticias del día, revistas descargables, navegación libre de publicidad, acceso a exclusivas y contenido embargado, club de fidelización con sorteos de entradas a eventos culturas y deportivos, espacio para opiniones y comentarios… Las opciones son casi infinitas.

[En este artículo de Xakata, podrás ver y comparar todas las opciones de suscripción de los principales medios digitales en España].

Un modelo, el de los muros de pago, que se hace cuestionable en su aplicación en los medios locales. No tanto en los grandes grupos de prensa regional (Vocento y Prensa Ibérica), pues mantienen un sustento de financiación similar a los generalistas como Prisa o Unidad Editorial, sino a los medios más pequeños que delegan su supervivencia a los anunciantes de la provincia o localidad de la que informan. Aquí, el sistema de suscripción se complica. Estos medios tendrán que encontrar fórmulas que les permitan permanecer en un panorama mediático cada vez más inestable y competitivo.

Hacia un periodismo de calidad

En cualquier caso, si algo ha quedado demostrado en los últimos años es que cuando al usuario se le ofrece un contenido de calidad, éste permanece. De hecho, según un informe elaborado por dos profesores universitarios, son los más jóvenes, nativos digitales acostumbrados a pagar para ver series y escuchar música, los que asumen que es lógico pagar por tener acceso a una información diferenciada.

No obstante, el contenido que se ofrezca no puede ser un contenido al babalá, que diría Noemi Argüelles (Paquita Salas). Credibilidad, ética periodística y rigurosidad. Los medios tienen la obligación de demostrar a los lectores que el dinero que pagan sirve, realmente, para hacer información de calidad.

Retomando la pregunta inicial del titular: financiación o periodismo de calidad. Ambas. Sin perder la visión de que la herramienta es un medio de comunicación y su fin ningún otro que informar.

 

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