El extraordinario reto de la comunicación en salud

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El extraordinario reto de la comunicación en salud

Es un hecho probado que, ante comentarios sobre el sector en el que te mueves con relativa facilidad a la hora de comunicar, este resulta ser en este caso el ámbito sanitario, la gente de alrededor suele poner cierta ‘cara de póker’.

Tal y como expondrían mis colegas de universidad: pero… ¿no es menos cierto que es un ámbito difícil de entender, de comunicar, de obtener resultados, de evaluar, de establecer medidas o fijar parámetros?

Efectivamente, todo ello es indiscutible, pero no es menos cierto que es un sector apasionante, una industria realmente interesante donde, a menudo, nos topamos con descubrimientos e investigaciones que se acercan a la ciencia-ficción, ayudado por una consistencia tecnológica que, en la mayoría de los casos, se adelanta a muchos sectores considerados innovadores.

El hecho de que los comunicadores en salud juguemos un papel relevante en el modo en cómo el público general percibe y conoce algunos de los problemas sanitarios más importantes, imprime una sensación única, satisfactoria.

La manera en que un potencial paciente identifica sus síntomas por una referencia periodística o gracias a un impacto originado por una simple nota de prensa, es altamente gratificante.

Por otra parte, lo cierto es que además moverse en un campo donde se informa de algunas de las enfermedades más devastadoras, al tiempo que se anuncian importantes progresos en la curación de las mismas, es a mi parecer todo un lujo periodístico.

Por supuesto que la comunicación en salud mantiene su lado oscuro. Existen procesos regulatorios exagerados, políticas de precios innombrables y un debate de acceso a los tratamientos que es el talón de Aquiles de cualquier profesional sanitario.

Precisamente por el terreno sobre el que nos movemos, porque conocemos a pacientes, porque sabemos que, en muchos casos, se entrelazan razones políticas que no comprendemos, hay ocasiones en que ejercer la comunicación se convierte en un cúmulo de frustraciones… pero son sentimientos con fecha de caducidad muy corta.

Afortunadamente, y como bien dijo ALDOUS HUXLEY: “La investigación de las enfermedades ha avanzado tanto que cada vez es más difícil encontrar a alguien que esté completamente sano”.

 

Autora: Elena Gallego, directora de cuentas de ACH.

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